Pasión.
Hace días leí que uno de mis actores favoritos, Sean Penn, se marchó a Haití inmediatamente después del terremoto que asoló el país y por estas fechas aún sigue allí, trabajando codo con codo con la gente a través de la Jenkins-Penn Haiti Relief Organization. El tipo ya nos dió muestras desde el principio de su carrera de su carácter indómito. A juzgar por su trayectoria podríamos decir que su caracter sigue siendo el mismo, tal vez más inteligente y libre, mientras que sí ha ido domando los excesos y las formas. Me preguntaba de dónde sacó los recursos para interpretar a Matthew Poncelet en Pena de Muerte, a Harvey Milk, o a Jimmy Markum en Mistic River, obviamente su interés particular por las causas humanas que viene ya de lejos han impregnado estos personajes. Creo que en el caso de Sean Penn es obvio un cambio de mentalidad desde sus inicios hasta ahora, el dinero, la fama y la gloria de Hollywood no ha doblegado a este hombre, como ha ocurrido gracias a dios con muchos otros, en este y otros movimientos artísticos, culturales, sociales, políticos, etc.
Como no conozco a fondo su biografía ni tampoco me obsesiona hacerlo, me pregunto qué vivencias personales llevan a un hombre, con el destino casi marcado, a dar un paso tan importante en su vida como es ponerla en valor, ir más allá en lo personal llevándose, como un caracol lleva su concha, lo profesional a la excelencia. Todos en nuestra vida nos vemos expuestos a acontecimientos que nos marcan más o menos profundamente, pero existen personas a las que esos acontecimientos les dejan huella y en un momento deciden dejarse hacer. Ese es el primer paso, ser permeables anímicamente a los sucesos de otros, conectar con sus aflicciones, sus deseos, sus anhelos. Creo que a esto llamamos compasión. Leer el resto de esta entrada »