Leche de cabra.


Guirnaldas de rosas del desierto sobre la arena hacen los chicos, perseguidos por los más pequeños que sobre sus manos y rodillas deambulan al atardecer. Una niña de ojos negros y despeinada toma una rosa en sus manos y pasa sus deditos sobre los pétalos ocres. El sol detiene su movimiento un instante sobre las olas de arena, peinadas en suaves surcos formando diagonales, y sobre sus crestas saltan miles de granitos que avanzan sobre todo el mar. Otras rosas blancas anidan lentamente sobre la bóveda. Ahora aquella incandescentemente blanca. Mira, se dice la niña, esa otra pequeñita que aparece, ahora sí, ahora no, hasta quedar definitivamente fijada. Ya el círculo dorado y rojo se ha diluído como una gota de agua que se posa sobre el firme y de él queda sólo una línea roja que inunda de luz matizada, degradada, naranja, violeta, el poniente.

Gatea la pequeña tras sus hermanos y amigos de vuelta con su rosa bien atrapada entre las manitas. Ya sobre la onda de la duna, reconoce entre el mar de lonas los vericuetos por donde llegar a su tienda. Rueda en la bajada, como hacen todos sobre sí entre risas y gritos de diversión. Entre las callejuelas el murmullo de velas se desdibuja y sobre él anochecen las palabras. En una explanada se reúnen en torno al fuego y al cabrito un grupo. El añil, negro, blanco de los tocados, los ojos que todo lo dicen enmarcados por las telas, protegidos del viento. Hay sones de panderetas y cánticos a corro. Cada niño encuentra a su madres, quedos a sus pies. Las rudas manos bajan hasta sus cabellos atusándo y acariciando sus pieles. Los mayores reparten miradas y sonrisas entre si y sobre los hijos del desierto, tras las dunas queda un cielo de rosas y piedras que reproducen galaxias y estrellas. El firmamento ya completamente oscurecido está cuajado de luces como aventadas.

Rosa del desierto, rosa del desierto, mira la pequeña sobre la arena mientras bebe, divertida y exhausta, en un cuenco de plástico azul leche de cabra.

Para maya.
Para mariló.
Para mi amiga ana cadavid que puso esta semilla de cuentos.

Para los niños del desierto

 

Creative Commons License Leche de cabra by Manuel Bermúdez Trujillo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.